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FRAGMENTOS DEL RELATO DE ELISA D.

El encuentro con Monseņor Roubineau

(A continuación, un fragmento del libro de Elisa Domínguez, la mujer que junto a Monseñor Roubineau fundó nuestro jardín. Allí recuerda su primer encuentro con el religioso que hizo posible esta obra educadora).

Ya en Corrientes, en el mes de febrero del año 1967, visité al Párroco de la Iglesia Santa Rosa de Lima y me presenté diciendo que quería abrir un jardín de infantes en su parroquia.

Me respondió:
- “Yo a usted no la conozco”.
Insistí: -“Pida informes al Arzobispado, porque ellos conocieron a mis padres y a mis tíos”.
Después de varios días lo visité nuevamente y me anotició:
“Srta. Elisa, estuve en el Arzobispado y me informaron que los conocieron a sus padres y tíos pero el Arzobispo se encuentra en Reconquista, Santa Fe, de vacaciones con su familia por lo cual no puedo autorizarla”.
Salí desconsolada de aquella entrevista. Decidí a los dos días concurrir por mi cuenta al Arzobispado. Allí me cercioré que efectivamente el Arzobispo Vicentín no estaba en Corrientes.
Para mi sorpresa me encontré con Monseñor Ramón Roubineau.
Me presenté muy nerviosa: “Padre. Soy la hija de David Domínguez y sobrina de Aizar de la localidad de 9 de Julio. Estudié Letras, profesorado superior de Catequesis en Buenos Aires, trabajé como docente en muchos colegios de Capital Federal, tengo un proyecto y quiero abrir un jardín de infantes…”
Monseñor Roubineau me escuchó atentamente con gentileza y me contestó: “Me acuerdo mucho de vos, de tus padres y de tus tíos”.
Sin titubear siquiera me miró y continuó:
-“¿Querés abrir un jardín de infantes, en dónde?”
-“En su parroquia”, respondí.
-“¿En mi parroquia?” Se sorprendió. “Ahí tengo un pequeño salón, tal vez te pueda servir”, y realizando un movimiento con su brazo derecho, sacó un llavero de su bolsillo y me entregó la llave del salón.
-“Podes acomodarte como quieras”, me dijo.

 

 

Se me iluminó el cielo, no podía creer lo que estaba sucediendo, el corazón me latía fuertemente. Como en una alocada carrera, comencé sin pausa a visitar el barrio residencial que rodeaba la parroquia que estaba ubicada en el barrio Berón de Astrada.

A todos les contaba mi proyecto y la gente me recibía con mucho entusiasmo.

Así fui personalmente saludando y conociendo a muchos de los que luego formarían parte de la “primera promoción de alumnos”.

Del Libro “Historia de la Fundación del Jardín de Infantes El Patito Feo, Colegio Del Sagrado Corazón e Instituto Monseñor Roubineau. De Elisa Ángela Domínguez.