cabezal
 

NOS CONOCEMOS MEJOR

Marķa del Rosario, la primera secretaria

Detrás de los legajos, los registros y las planillas, unas manos presurosas y dedicadas ponen orden a los documentos y a las gestiones. Son las manos de María del Rosario Cruz de Molina, una de las secretarias de nuestro jardín, la primera que tuvo la institución.

Trabaja en El Patito Feo desde 1980, año en el que se recibió de Maestra Jardinera. En ese entonces tenía 19 años. Más de la mitad de su vida transcurrió en este colegio. En una entrevista, trae al presente recuerdos que la emocionan y nos cuenta cómo era el jardín y cuánto creció en este tiempo.

¿Cómo era el jardín cuando ingresaste?

Cuando ingresé ya no estaba la señora Elisa Domínguez (la fundadora de esta comunidad educativa), ella se había ido un año antes. Estaba al frente de la dirección la señora Yezmín Domínguez de Aquino, y como vicedirectoras las señoras Mirta Vila y Kika Romero.

El edificio era tan distinto a lo que tenemos hoy, funcionaba en dos turnos pero con pocas divisiones, teníamos una sala de tres años, dos de cuatro y dos de cinco.

¿Cuánto tiempo estuviste frente al aula?

Fue hasta el año 1988. Es que para ese entonces, el jardín crecía tanto que se necesitaba  alguien que realizara las tareas de Secretaría, así fue como dejé la sala y me puse a trabajar como Secretaria a pedido de la directora. Fui la primera secretaria que tuvo el jardín.

Recuerdo que, como no había un lugar para la secretaría, tenía el escritorio en una galería. Cuando hacía mucho frío, buscaba algún refugio, me tenía que correr (sonríe). Aún así, era tan lindo el trabajo que hacíamos todos, con tanto compromiso y dedicación.

¿Qué representa esta institución en tu vida?

Es mi vida. Toda mi vida profesional transcurrió aquí, así como mi vida personal. Estando aquí me casé y tuve a mis cinco hijos, hoy todos grandes. Cuando ingresé era muy joven y nunca trabajé en otro lugar. Por eso, El Patito Feo es todo para mí, me emociona decirlo.

 

 

Tengo los mejores recuerdos de este lugar. Daría todo por este jardín, me formé acá como persona y como maestra, aprendí muchas cosas, tuve muchos sinsabores pero también, muchas alegrías.

¿Por qué crees que este jardín es especial?

Mi mamá era docente también y siempre hablábamos de esto porque ella trabajaba en otra escuela. Coincidíamos en que la calidad y calidez humana que hay acá no existe en otro jardín. Esto para mi es una familia, una gran familia. Hay mucha unidad, compañerismo, entrega. Dudo que exista otro jardín donde se ponga tanta piel y sangre en dar todo por los chicos día a día.

¿A qué compañeras recordás de estos años en el jardín?

Una amiga entrañable es Liliana, la directora. Y si tengo que recordar a colegas que ya no están en el jardín, me viene  a la memoria Norma Corona, una docente de la que aprendí muchísimo; Teresita Rodríguez, una excelente maestra;  Lula Shuster, quien es además una amiga personal; y   Griselda Ramos, la ex directora del Jardín.

Con alegría y con una fuerte carga emotiva, define a El Patito Feo como su hogar, el lugar donde creció en lo profesional y en lo personal. Una historia de vida muy ligada a la historia de nuestro jardín.